Jueves, 23 abril 2026
Un fuerte remezón sacude al Ejecutivo. El ministro de Defensa, Carlos Díaz, y el canciller Hugo de Zela presentaron su renuncia en medio de la controversia por la demora en la firma del contrato para la adquisición de aviones F-16 Fighting Falcon.
La crisis se agudiza luego de que Hugo de Zela cuestionara públicamente al presidente José Balcázar, acusándolo de faltar a la verdad respecto al avance del proceso. Según indicó, el entonces titular de Defensa ya habría autorizado a la Fuerza Aérea del Perú para firmar el contrato, situación que —asegura— fue conocida por el mandatario, pese a que este lo negó.
La salida de ambos ministros genera sospechas sobre un presunto apuro en concretar la compra, considerada por algunos sectores como estratégica para la defensa nacional. Sin embargo, especialistas y exmilitares han advertido que estos cazas requieren infraestructura especializada —como hangares y equipamiento técnico— que actualmente no tendría el país.
En medio del escándalo, también surgen cuestionamientos sobre posibles intereses económicos vinculados a la operación, lo que incrementa la tensión política.
Este doble golpe institucional profundiza la crisis en el Gobierno y abre un nuevo frente de debate sobre la transparencia, la defensa nacional y el manejo de decisiones de alto impacto





