Martes, 28 abril 2026
Durante su participación en el podcast de Diario de Curwen, el congresista Roberto Sánchez lanzó un llamado directo a la ciudadanía para separar la crítica política del respeto hacia su familia, especialmente sus hijas menores.
“Insúltenme todo lo que quieran, pero no lo hagan delante de mis niñas. Cuando entre a un restaurante, esperen a que se vayan mis niñas y después díganme lo que quieran”, expresó con firmeza, evidenciando situaciones que, según indicó, ocurren de manera constante en Lima.
El legislador aseguró que, pese a los ataques, opta por no responder con confrontación. “Les perdono, porque el Perú tiene esas enfermedades que hay que derrotar”, añadió, en referencia a lo que considera una cultura de intolerancia y agresión en el debate público.
Sus declaraciones han generado diversas reacciones en redes sociales: mientras algunos respaldan su pedido de respeto hacia los menores, otros cuestionan su gestión política. El tema vuelve a abrir el debate sobre los límites entre la crítica pública y el respeto a la vida familiar de las autoridades.
¿Tú qué opinas? ¿Debe existir un límite en la crítica cuando involucra a la familia de los políticos?





