Domingo, 29 junio 2025
En un giro polémico de su agenda migratoria, el expresidente estadounidense Donald Trump ha reactivado un plan que contempla deportaciones masivas y la firma de acuerdos bilaterales con países como Perú, Mongolia y Ucrania. La propuesta busca que estos países actúen como centros de recepción para migrantes expulsados de EE. UU., incluidos aquellos con antecedentes penales o provenientes de zonas en conflicto.
Según una investigación de The New York Times, diplomáticos estadounidenses ya están negociando con varios gobiernos para facilitar la ejecución de este esquema. En el caso de Perú, el Ejecutivo se ha mostrado hasta ahora renuente a aceptar las condiciones propuestas, a pesar de la creciente presión desde Washington.
Durante su primer mandato, Trump ya había considerado enviar migrantes a países en guerra como Libia y Sudán del Sur, pero la medida fue frenada por los tribunales. Hoy, con el respaldo de un reciente fallo de la Corte Suprema de EE. UU., que otorga mayor poder al Ejecutivo para ejecutar deportaciones, el plan podría concretarse con mayor rapidez.
Consultada por medios locales, la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Desilú León, descartó cualquier compromiso inmediato:
“Por el momento, no hay ningún tema decidido sobre la recepción de delincuentes en nuestras cárceles. Nuestra prioridad es mejorar las condiciones carcelarias en el país”, afirmó.
Por su parte, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Enrique Alcántara, no cerró del todo la puerta al planteamiento estadounidense, al señalar que
“si un delincuente solicita regresar a su país de origen y cumple con todos los requisitos legales, no habría inconvenientes”.
El debate ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos y podría escalar en un nuevo conflicto diplomático entre Perú y Estados Unidos, en medio de una compleja coyuntura regional marcada por la migración y la seguridad fronteriza





