“Voy a correr con mi silla de ruedas”

Hace 27 años nació, Cinthia para alegría de sus padres. Su nacimiento no estuvo exento de problemas, pues el Mielo Meningocele que se diagnosticó a la pequeña, la destinó a perder la movilidad de sus piernas. No obstante, ella ha sabido sobreponerse y aunque sólo estudió hasta la primaria, se ha dedicado a cultivar su pasión por la carrera en silla de ruedas.
Hoy, Cinthia Yesenia Rosales Zapata, recibió una silla junto a otras 10 personas, en el distrito de Marcavelica, como parte de las actividades que desarrolla el Gobierno Regional Piura para hacer llegar a personas de escasos recursos de toda la región, un lote de 580 equipos que provienen de la donación internacional. Esta vez, fue el turno de beneficiarios de Sullana y Marcavelica. En la capital de esa provincia, sólo se asignaron 11 sillas, porque el gobierno local, recibió del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) un lote de 100.
Según cuenta la madre de Cinthia, doña Dora Zapata de Rosales, sufrió una caída aparatosa cuando gestaba a su hija. A los seis días de nacida, operaron a la bebé, quien debido a la enfermedad, desarrolló hidrocefalia. “Gestionamos a través de Panamericana Televisión, pero le dieron la ayuda a otra niña que estaba más grave. Entonces en Trujillo, conseguí una válvula de un bebé que había fallecido en sala de operaciones”.
Cuando Cinthia tenía 3 años de edad, gestionó otra válvula, a través del SIS, pero, según su mamá, el médico que la atendió no le colocó la válvula completa, y eso le ha ocasionado más problemas para movilizarse y valerse por sí misma.
Tuvo que usar desde pequeña muletas y unos zapatos especiales para sujetar sus piernas. Estudió primaria en un Centro de Educación Básica Alternativa (Ceba), pero no prosiguió con sus estudios. “No la puedo llevar a la secundaria, porque sufro de artritis, y la carretera Panamericana es peligrosa, muchos accidentes han habido”, manifiesta su mamá.
Manifiesta que el padre de Cinthia, de quien se separó, ya no quiere apoyar a su hija, porque “ya tiene su edad, pero yo le digo que ella no puede trabajar. Puse un negocio donde vendo gaseosas galletas, chifles. Estamos a la de Dios, con la esperanza en mis hijos que viven en Trujillo y me ayudan”.
En medio de las dificultades que le ha tocado afrontar, Cinthia desarrolló fuerza en sus brazos, que le ha servido para desarrollar el deporte de carrera en sillas de ruedas. Ha participado en varios torneos en Sullana, Sojo, Marcavelica, y otros lugares, y ha obtenido, siempre un primer o segundo lugar, de lo cual se siente muy orgullosa.
Para ello, utilizaba un equipo que le resultaba pequeño, el cual tiene como asiento una silla de plástico. Le es difícil caminar con las muletas porque sus zapatos le quedan estrechos y los fierros, presionan sus pies. Ahora, su nueva silla de ruedas, se siente revitalizada y le abre nuevas posibilidades.
“Estoy muy contenta con esta nueva silla de ruedas. Voy a seguir corriendo” , manifiesta Cinthia muy contenta.

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