Oración patriótica: En el día del Combate de Angamos

Cada 8 de octubre nos convoca el deber de honrar al Gran
Almirante del Perú y Peruano del Milenio, don Miguel Grau
Seminario. Los piuranos lo hacemos en esta honorable plaza de
nuestra ciudad de San Miguel de Piura que lleva su nombre y
ostenta su egregia figura. Ciento treinta y ocho después de su
inmolación en el glorioso combate naval de Punta Angamos, don Miguel Grau sigue asombrando a propio y extraños con su
gallardía, caballerosidad y heroicidad. La heroicidad, junto con la santidad, nunca pasan de moda porque siempre apelan a lo más hondo del ser humano: a su nobleza, a su grandeza, a su capacidad de superación y de realización a través de la entrega y del amor.
Junto con Grau, también hoy rendimos homenaje a nuestra
Gloriosa Marina de Guerra por celebrarse el 196° aniversario de su creación. La Divina Providencia quiso unir en una misma fecha ambas celebraciones, de tal manera que el nacimiento de nuestra Marina de Guerra alcanzara su plenitud en el sacrificio de Grau y de su tripulación de heroicos marinos a bordo del legendario “Monitor Huáscar”.
En el Combate de Angamos se vivieron las mejores tradiciones
navales como la defensa de la Patria hasta la entrega de la propia vida, la dignidad, la caballerosidad, la hombría, la destreza marinera, el trabajo en conjunto y el cumplimiento íntegro del deber.
Por ello hoy en día nuestros marinos, a la luz del sublime
ejemplo de Grau y de sus hombres, y siguiendo la imborrable estela del Monitor “Huáscar”, se esfuerzan por vivir la gran consigna que da coherencia y solidez a su vocación naval: “Un solo norte, el deber.
Tan sólo un rumbo, el honor”.
Durante los seis meses de su exitosa campaña naval, el
“Huáscar”, había hundido y averiado seriamente varios navíos de guerra, había capturado transportes militares y embarcaciones de carga, había cortado cables de comunicaciones y llevado la guerra hacia el propio territorio chileno. Todo ello había exasperado los ánimos del vecino del sur. Así lo manifiestan los comentarios de la época. Bástenos citar a dos representativos historiadores chilenos: Gonzalo Bulnes Pinto y Benjamín Vicuña Mackenna. Gonzalo Bulnes Pinto en su obra “La Guerra del Pacífico” nos dice: “La actividad del Huáscar le creaba un ambiente de simpatía universal y el mundo se sentía inclinado en favor de esa pequeña nave que a
pesar de su debilidad mantenía en jaque a las poblaciones marítimas chilenas”. A su vez Benjamín Vicuña Mackenna, en su libro “La Campaña de Tarapacá” relata: “Las frecuentes, atrevidas, impunes excursiones del Huáscar en la costa de Chile, comenzaban a producir en el ánimo del país un sentimiento de rubor parecido a la estupefacción y en el cerebro de sus mandatarios una emoción semejante al vértigo.
Era imposible someterse por más largo tiempo a aquella perenne vergüenza y soportar que un buque mal marinero y tres veces menos guerrero que cualquiera de nuestros blindados, viniese a manera de capricho o mofa a retarnos en nuestros propios puertos”.

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