En medio de la tragedia y el dolor nace Luz Esperanza

Las tragedias, como las que vivimos hoy a causa de las lluvias y el desborde del río, no sólo son dolor y tristeza; en medio de ellas también viene una cuota de esperanza y fe en un mañana mejor. Y esa expectativa la simboliza Luz Esperanza, una bebé que ayer trajo al mundo María Gonzales, una gestante damnificada, rescatada de Catacaos y hoy albergada en el patio del colegio José Carlos Mariátegui del asentamiento Tacalá.
La hermosa bebé nació ayer a las siete de la mañana en el centro de salud de Tacalá pesando tres kilos. Ella está en perfectas condiciones de salud gracias al trabajo en equipo que realizó el personal del establecimiento de Tacalá.
El padre, Jorge Silupú, recuerda aquel fatídico día en que el río se metió a su casa de barro y caña y lo perdió todo. Lo que más temía era lo que podía pasarle a sus hijos y a su esposa embarazada.
“La noche del domingo no dormimos porque nos dijeron que el río se iba a salir. Entonces saqué a mis hijos y los lleve a casa de un amigo en Castilla. Luego regrese por mi esposa, pero el río ya se había salido. Los policías y unas enfermeras me ayudaron a sacar a mi esposa, me dejaron en Simbilá y entonces cogí una carro que me llevó a Castilla”, recuerda.
Jorge se gana la vida cargando las bolsas de cemento de los carros de Pacasmayo y no se resigna. Dice que debe empezar de nuevo. “Ayer fui a ver mi casa y ya no encontré nada: todo se lo ha llevado el río. Tengo que empezar de nuevo por mis hijos y por mi pequeña Luz Esperanza…”, afirma.

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