Con ocasión de nuestro aniversario patrio, Autoridades de Piura en en misa Tedeum

En vísperas de celebrar el 196° aniversario de nuestra Independencia Nacional, a escasos cuatro años del bicentenario, nos reunimos esta mañana para rezar
eucarísticamente por nuestra amada Patria el Perú, con el deseo que esta celebración nos haga más fuertes en el camino de libertad y unidad emprendido por nuestros mayores. Igualmente les expreso a todos ustedes mi cordial saludo y mis mejores deseos de unas felices Fiestas Patrias, así como mi cercanía, oraciones y apoyo constante.
Los damnificados no pueden esperar más La celebración de este aniversario patrio, nos encuentra a los piuranos, padeciendo aún los estragos del reciente Fenómeno del Niño Costero. Por eso deseo que esta Eucaristía nos una en primer lugar a los que aún están hambrientos y sedientos, a los que han perdido sus viviendas, cosechas y ganados, a las víctimas del dengue y otras enfermedades, a las familias que perdieron algún ser querido durante las lluvias e inundaciones, así como a los miles de piuranos damnificados que a pesar de la dura prueba vivida no han perdido la esperanza ni la alegría de vivir gracias a su profunda fe cristiana. Todos ellos llevan aún el duro
peso de situaciones límites. Son como Cristo crucificado, los hijos más “llagados” de Piura, y por tanto el motivo principal en estos momentos de nuestro servicio como autoridades, para
que trabajando sin desmayo hagamos todo lo posible por aliviarlos en sus necesidades y evitemos que una nueva calamidad climática en nuestra Región, los condene nuevamente a sufrir la inseguridad, el hambre, la insalubridad, y la tragedia de la pérdida de sus seres queridos y de sus bienes materiales.
Desde aquí hago un llamado a todos para que unidos trabajemos con inteligencia, honestidad, rapidez y vigor en las tareas de prevención y reconstrucción que necesita y merece
Piura. Si bien recientemente se han dado algunos alentadores anuncios, el Gobierno Central debe comprender que no podemos aguantar más y que debe transferir a la brevedad los
recursos suficientes, y no a cuenta gotas, para que se puedan ejecutar las obras que Piura necesita, porque cuando hay una tragedia como la que hemos sufrido, ella no se limita
simplemente a pérdidas materiales o de infraestructura, sino que tiene rostros y nombres, historias de sufrimientos de familias y de personas, de compatriotas y conciudadanos. Los
damnificados de nuestra Región no pueden esperar más.

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