Arzobispo hizo un llamado a trabajar unidos por la reconstrucción, a promover la familia y a desechar los vicios de la política para vivirla como expresión de la caridad cristiana

“Queridas autoridades piuranas: Hago votos para que cada uno de ustedes se esfuerce según el máximo de sus posibilidades y capacidades por hacer una gran gestión en beneficio de todos, con una especial atención y solicitud por los más pobres, los vulnerables y los que más sufren, a los que se suman en estos tiempos nuestros hermanos migrantes venezolanos que en gran número se han visto obligados a dejar su país en búsqueda de libertad y de mejores condiciones de vida para sus familias. Les pido que sean conscientes, que hoy se hace urgente acoger, proteger, promover e integrar al migrante. Los piuranos somos hospitalarios, generosos y cordiales por naturaleza. Que animados por la caridad de Cristo sepamos acoger con ternura a estos hermanos nuestros. La misericordia nos alienta a confiar en lo sano y bueno que late en cada uno de sus corazones. La crisis que vive Venezuela, ciertamente se puede medir en cifras de migrantes, pero nosotros debemos medirla por nombres, por historias, por familias. Son hermanos y hermanas que dejan su tierra, su cultura y muchos a sus familias, obligados por la pobreza, el hambre, la enfermedad, la violencia, y la falta de libertad. Veamos su presencia entre nosotros no como una amenaza sino como una riqueza para nuestra sociedad ya que ellos pueden aportar muchísimo para nuestro desarrollo integral”.
“De otro lado hago un llamado a todos los piuranos a que colaboremos con nuestras nuevas autoridades. Dejemos de lado los egoísmos y los intereses de grupo ya que todos somos piuranos y Piura es nuestra casa y tarea común. Quiero pedirles a todos los piuranos mucha unidad. Es doloroso constatar en algunas circunstancias nuestra desunión, conformismo y hasta indiferencia en la defensa y promoción de ciertos proyectos absolutamente necesarios para el desarrollo integral de nuestra Región que todos conocemos y que año tras año nos son prometidos y no se realizan. El próximo 27 de marzo de cumplirán dos años de las devastadoras inundaciones del 2017, y la ansiada y ofrecida reconstrucción se siente muy poco y avanza con pies de plomo. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar, sobre todo los pobres y los que menos tienen? Sepamos exigir con serenidad y paz, pero con firmeza y unidad, lo que Piura en justicia necesita y se merece”.

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