Arzobispo de Piura lleva mensaje de misericordia y esperanza a los hermanos encarcelados del Penal Río Seco

En la fiesta de San Lorenzo Mártir y celebrando los frutos de la Semana de Resocialización de los Internos, Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V., Arzobispo Metropolitano de Piura, realizó una visita pastoral al Establecimiento Penitenciario de Varones de “Río Seco” para celebrar ahí la Santa Misa con más de 1,000 hermanos internos. Estuvieron presentes en la Eucaristía el Doctor Hernán Ruiz Arias, Presidente de la Corte Superior de Justicia de Piura, la Doctora Carolina Delgado Manrique, Presidenta de la Junta de Fiscales Superiores de Sullana, el Señor Juan Herrera Chávez, Director de la Oficina Regional Norte del INPE, el Ingeniero Otón García Jave, Secretario Ejecutivo de la Diaconía para la Justicia y la Paz, el Señor Amador Alfaro Bellodas Director del Establecimiento Penitenciario de Piura así como los miembros de la Pastoral Carcelaria, los trabajadores y profesionales que laboran diariamente en este Penal. Estuvieron presentes los representantes de todos los pabellones del centro penitenciario que actualmente alberga a una población superior a los 3,620 internos, entre ellos algunos miembros de los grupos evangélicos, dando así una hermosa manifestación de comunión en nuestra común fe en el Señor Jesús.
El Papa Francisco los saluda y les dice: ¡No pierdan la esperanza y conviértanse al Señor!
En su homilía nuestro Pastor les hizo llegar a los internos el saludo del Papa Francisco: “Queridos hermanos, el Santo Padre sabe de ustedes, los tiene presentes en sus oraciones y les pide que recen por él. Durante la reciente visita que los Obispos del Perú le hicimos al Papa, le conté de Río Seco y me aseguró sus plegarias y su bendición por todos ustedes. Por eso esta mañana quiero decirles en nombre del Papa Francisco, que pronto vendrá al Perú, que no pierdan la esperanza, porque a pesar de todo, Jesús nos ama y está siempre dispuesto al perdón si cada uno de nosotros se acerca a Él con el corazón arrepentido. Su amor misericordioso es capaz de hacer de nosotros hombres nuevos. Como bien enseña el Papa: «No existe lugar en nuestro corazón que no pueda ser alcanzado por el amor de Dios. Donde hay una persona que se ha equivocado, allí se hace presente con más fuerza la misericordia del Padre, para suscitar arrepentimiento, perdón, reconciliación, paz»”.

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