A un año de las inundaciones Arzobispo celebra misa con los damnificados

La tarde de ayer, día en que se cumplió un año del desborde del Río Piura provocando gran cantidad de pérdidas y destrozos sobre todo en los pueblos del Bajo Piura, miles de familias, niños y ancianos damnificados de estas zonas se reunieron en medio de un clima de profundo fervor, en el Asentamiento Humano Nuevo Pedregal de Catacaos para participar de la Santa Misa que presidió Monseñor José Antonio Eguren Anselmi S.C.V, Arzobispo Metropolitano de Piura, la misma que fue ofrecida especialmente en acción de gracias a Dios porque su amor nunca abandonó a estos hermanos nuestros y estuvo con ellos siempre, incluso en los momentos más difíciles.
Concelebraron la Eucaristía el R.P. Manuel Castro Sosa, párroco de la Parroquia “San Juan Bautista” de Catacaos, junto al R.P. Carlos Huertas Monasterio y al R.P. José Eduardo Ruiz Martínez, Vicarios Parroquiales del lugar. Estuvieron también presentes el Ing. Reynaldo Hilbck Guzmán, Gobernador Regional de Piura, la Congresista Carla Schaefer Cuculiza, el Ing. Oscar Hernández Calderón, Prefecto Regional de Piura, el Dr. Juan Cieza Sánchez, Alcalde Distrital de Catacaos, el Dr. César Orrego Azula, Jefe de la Oficina Defensorial de Piura y el Gral. PNP. César Cervantes Cárdenas, Jefe de la I Macro Región Policial Piura – Tumbes, así como el Sr. dirigente vecinal de este Asentamiento Humano quien junto a sus vecinos tuvieron la feliz iniciativa de recordar esta fecha con una celebración litúrgica.
Al iniciar su homilía nuestro Arzobispo destacó el coraje y la profunda fe de los pobladores del Bajo Piura quienes a pesar de las duras pruebas que les ha tocado vivir, nunca perdieron su fe: “Hace un año vivimos momentos muy dramáticos cuando el río se desbordó y nos inundó. En aquella dolorosa ocasión muchos de ustedes aquí presentes perdieron sus cosechas, sus animales, sus humildes viviendas y sus enseres, pero hubo algo que no perdieron: su inquebrantable fe en el Señor y la esperanza en un futuro mejor para ustedes y para sus hijos. Hoy en plena Semana Santa volvamos nuestra mirada y nuestro corazón a Jesús, el Amigo que nunca nos abandona y falla, para que apoyados en Él se haga realidad la ansiada reconstrucción que traiga mejores condiciones de vida para todos especialmente para nuestros niños y ancianos. Que sea nuestra fe cristiana, alma de nuestra peruanidad y piuranidad, nuestra fuerza y aliento para que el bien común deje de ser una palabra vacía y abstracta, y sea más bien una realidad llena de frutos”.
Hacia una reconstrucción material y espiritual
En otro momento de su homilía Monseñor Eguren se refirió también a la necesidad de mantenernos unidos para así lograr hacer realidad la tan ansiada reconstrucción de nuestra Región: “Que la reconstrucción tan esperada, y que ahora tenemos la confianza que se impulsará decididamente, no se limite a obras físicas y materiales, sino que ella sea ocasión para una auténtica reconstrucción moral y espiritual, donde los valores de la honestidad, la veracidad, la solidaridad, el servicio, el amor fraterno, y la justicia crezcan en nosotros y entre nosotros. Dejemos de lado las divisiones y peleas que tanto mal nos hacen. Que aflore más bien la comunión y nuestro profundo sentido de comunidad, frutos hermosos de nuestra fe cristiana y católica. Nunca olvidemos que nuestra fe cristiana es nuestra mejor garantía para hacer realidad una Piura justa y reconciliada”.

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